ethos

El origen etimológico de la palabra templo se remonta al latín templum. En la antigua Roma, designaba el espacio consagrado por los augures para la observación de los augurios. Se genera por la raíz indoeuropea tem– (cortar) y el sufijo –lo.

¿Qué tiene que ver un espacio sagrado con el verbo cortar? Mucho; al realizar los augures sus vaticinios por medio del vuelo de las aves, se servían de talar una área del bosque para definir un espacio de cielo que delimitase sus observaciones. 

Con el tiempo, templum pasó a referirse más específicamente a un edificio dedicado a la adoración de una deidad o dioses, que es como entendemos principalmente la palabra templo hoy en día. Sin embargo, aún nos queda rastro de su significado original en palabras como contemplarobservar el templum—, emparentada con otra palabra de bello origen etimológico, considerar, es decir, poner atención en busca de orientación y conocimiento o, simplemente, como entonces, para ayudarnos a gestionar la incertidumbre.

La velocidad y alto impacto de la disrupción tecnológica en una economía altamente informacional ha contraído de manera dramática el periodo de tiempo en el que opera el futuro. Sin propósitos elevados, referencias y puntos de fuga a medio y largo plazo que guíen las acciones estratégicas de nuestro presente, cualquier innovación deviene obsoleta o irrelevante en meses. El futuro, como aquel fenómeno que pone en escena nuevos paradigmas, patrones culturales, modelos de negocio, artefactos y marcos de pensamiento, puede hacerse realidad mañana mismo.

Un radar sectorial de fenómenos de futuros eleva nuestra mirada más allá del muro de inercias, compromisos y tareas del presente. Si además, lo hacemos dando voz a la potente inteligencia colectiva de profesionales, investigadores, expertos e interesados, ofreciéndoles una experiencia de uso sencilla, divertida y de insoslayable valor para todas las personas, empresas e instituciones involucradas en el sector, surge el porqué y el cómo de un proyecto.

La variación t3mploom con un ‘3’ en lugar de una ‘e’ es una práctica conocida como leet speak o lenguaje leet, común en contextos como los de las redes sociales, los nombres de usuario o el de la cultura digital, donde se sustituyen letras por números o símbolos. 

La doble ‘o’ para provocar el fonema ‘u’ de templum es un guiño al naming de algunas de las grandes marcas digitales (Facebook, Yahoo!, Booking, Deliveroo, Badoo, Symbaloo, Google…).

El radar se activa tres veces al año, coincidiendo con tres lluvias de estrellas —de meteoros—: Líridas (finales de abril), Perseidas (mediados de agosto) y Gemínidas (mitad de diciembre).

Elegir estas ventanas de participación manifiesta el carácter ritual, reflexivo y colectivo del juego, y responde a la conexión del actual sentido de considerar —reflexionar sobre algo con atención y cuidado con vistas a tomar una resolución— con el primigenio de observar los astros en busca de signos del destino.